Editorial


 

 

¿EN EL CAMINO SE ARREGLARÁ LA CARGA?.

Por: Eduardo Lastra D. (*)

 

 

Creo que nadie discute las inconveniencias del centralismo, suficientemente diagnosticado por connotados “problemólogos”. Tampoco se discute la necesidad de solucionarlo. Precisamente, existen variadas sugerencias que permitirían la deseada descentralización. En este sentido, me impresiona el trabajo del Dr. Javier Pulgar Vidal, que sería bueno que se revisara con mayor atención.

Hasta donde entendemos, la descentralización busca (o debe buscar) que nuestro país acelere su desarrollo gracias a que cada ámbito económico y social (región) desencadene sus potencialidades geo-económicas, con la más amplia participación de sus habitantes. Sin que esto signifique un accionar autárquico en contra del resto del país. Así, el objetivo es que cada peruano no importa si radica en Madre de Dios, Tumbes, Ayacucho o Lima Metropolitana, disponga de los servicios públicos y privados indispensables para satisfacer medianamente sus necesidades básicas, como persona, ciudadano y agente económico.

Ahora que se privilegia el conocimiento y se usa con más frecuencia las técnicas del planeamiento estratégico, el proceso para encarar la descentralización debería haber sido: a). Definir los propósitos y objetivos de la descentralización, b). Determinar los ámbitos de las regiones (más allá del concepto puramente político como es el departamento), c). Establecer las responsabilidades funcionales de las administraciones regionales, y D). Elección de las autoridades. Si las tres primeras etapas se hubieran desarrollado en medio de un amplio debate en todo el territorio nacional, se habría llegado a la fase eleccionaria con mayor conciencia de las complejidades de lo que es el proceso de descentralización, aún en su versión regionalización.

En nuestro país, luego de las 12 regiones de la época del Dr. Alan García, ahora ingresamos al gobierno de 25 presidentes regionales y un presidente de la República. ¿Será posible que nuestro tradicionales departamentos (no olvidar a la Provincia Constitucional del Callao) ahora con jerarquía de región puedan irse “estructurando” hasta conformar unidades auténticamente regionales?. ¿No será que cada presidente de región preferirá ser cabeza de ratón y no cola de león?. ¿Ejercerá un liderazgo concertador el Dr. Alejandro Toledo para coordinar acciones “regionales” y nacionales?. ¿Ejercerán el necesario liderazgo regional los presidentes de región respecto de alcaldes de distinto signo partidario?. ¿Podremos ver que nuestras autoridades anteponen sus aspiraciones personales y grupales frente a los de la población?.

Como no hay mal que por bien no venga, me gustaría ver que como en la naturaleza los átomos y las células no tiene que desaparecer, pero si actuar integrándose en órganos mayores para garantizar la vida y su vida. ¡Ah, maravillosa inteligencia natural! Que nos hace pensar que hay un ser supremo que tiene que haber creado eso. ¿Y dónde está la inteligencia humana, que debiera ser capaz de solucionar problemas? ¡Nos faltan pues “solucionólogos”!.

Lograr la descentralización es un gran desafió para nuestros dirigentes y nuestro intelectuales. Espero que no se lo hayan creído aquello de que los problemas no se solucionan o se solucionan solos.

(01-dic-02)

 

(*) Director de la Revista Avance Económico y presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial, ILADE.
 

 

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