Editorial


 

 

FRUSTRACIONES QUE EXIGE SOLUCIONES.

Por: Eduardo Lastra D. (*)

 

 

¿Por qué las personas salen a las calles exponiendo su integridad física? ¿Por qué las autoridades quieren evitar las protestas callejeras y las de otro tipo?.

¡Porque hay frustración!. La población mayoritaria no puede satisfacer adecuadamente sus necesidades más elementales y las autoridades no pueden solucionar los problemas nacionales. Todo esto independiente de sus respectivas buenas intenciones y esfuerzos personales.

La frustración es un estado de ánimo, producto de la no satisfacción de una o varias necesidades, o de la no consecución de un objetivo o meta buscada. En ese entendido, todos tenemos pues, permanentemente motivos para sentirnos frustrados. 

Pero, cuando estamos frustrados reaccionamos. Esta reacción se presenta de cinco maneras: La primera, es agrediendo a lo que creemos que es la causa de nuestra frustración; (agredimos con el pensamiento, gestos, palabras y acciones). La segunda, es auto agrediéndonos, sintiéndonos fracasados, desafortunados (“salados”, “piñas”). La tercera, es justificando, buscando excusas de por qué no pudimos satisfacer nuestra necesidad o lograr lo que queríamos. La cuarta, es compensando lo que no pudimos conseguir. La quinta, es la autocrítica adulta y responsable, por la que hacemos un análisis de nuestro “fracaso” y reprogramamos nuestra conducta y nuestras expectativas. Las dos primeras son reacciones típicamente “animales”, las tres siguientes ya requieren la participación del razonamiento y la voluntad. 

Entonces, como siempre tenemos y tendremos razones para frustrarnos, no nos queda más que aprender a llegar a la quinta etapa que es la introspección (mirada autocrítica de nosotros mismos), es decir, al punto en que debemos “tomar al toro por los cuernos” o al “rábano por las hojas”, para encarar francamente nuestros problemas, visualizar nuestras reales posibilidades de solucionarlos y optar por las medidas más viables.

¿Quién es el llamado a dar el primer paso (ser proactivo) para iniciar el camino desde la agresión hacia la introspección y la autocrítica?

Pues, la autoridad. Precisamente así demostrará su liderazgo, cuando sea capaz de inducir a la población a que analice sus circunstancias concretas, vea esa “luz al final del tunel” y se encamine hacia ella, asumiendo los costos de la travesía.

Sin embargo, recordemos que tanto en el análisis de la situación, la formulación de los objetivos a lograr y lo que debe aportarse (quizás “sangre, sudor y lagrimas”) para la solución sostenida de los problemas, es fundamental el clima de confianza y de sacrificio realmente compartido.

En este manejo de las frustraciones, son malas palabras: prepotencia, soberbia, facilismo, sectarismo, dogmatismo y engaño.

Por el contrario, si de veras se quiere solucionar los problemas que nos produce frustraciones, debemos trabajar con ideas-fuerza como: “ser parte de la solución y no del problema” (menos aún ser el problema), “sólo el diálogo nos llevará a consensos”, “la fuerza de la autoridad está en la humildad de servir”,”juntos lo podemos hacer”.

La población espera que sus dirigentes políticos, empresariales, laborales y académicos hagan lo que tengan que hacer, dentro de principios éticos, para mejorar sus condiciones de vida. ¡Ese es el mandato!.

(18 de Junio de 2002)

 

(*) Director de la Revista Avance Económico y presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial, ILADE.
 

 

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