HAY QUE INVOLUCRAR A LA JUVENTUD EN EL DESARROLLO DE LA REGION.

BID: Estado, Gobernabilidad y Desarrollo para América Latina

Por: Christof Kuechemann (*)

(20 de Abril del 2007)

 

 

La incorporación de la juventud al proceso de desarrollo de América Latina es una hoja de ruta a seguir por los gobiernos, al margen de matrículas ideológicas. Las políticas públicas y la sociedad deben incorporar a la juventud como una cuestión fundamental de la gran agenda nacional, expresó esta mañana Christof Kuechemann, Representante del BID en Perú en “Academia: equidad y derechos, nuevos desafíos en la gobernabilidad”, foro organizado en Lima por la Cooperación Alemana y GTZ, que congrega esta semana a diversos expositores de la Región. 
Insistió en que una de las líneas de acción pública-privada prioritarias consistiría en forjar un gran pacto nacional en torno a la juventud; y una concertación de esfuerzos entre la política pública que debe tener un papel central como representante de toda la sociedad, la empresa privada, las iglesias, las Universidades, las organizaciones básicas de la sociedad civil, y todos los actores sociales, añadió.
Dijo que el respeto y la solidaridad entre los ciudadanos y defender la inclusión económica, cultural y social, son parte de la tarea del desarrollo. “Países con alto y creciente grado de desigualdad, donde cerca de la mitad de la población está en situación de pobreza y la quinta parte en pobreza absoluta, sugieren una situación de inmoralidad”, señaló. 
“Si en los próximos años no hay impacto social – o como dicen en el Perú “chorreo” – del crecimiento económico, se incrementará el resentimiento social y político, lo cual reduce la probabilidad de plasmar procesos de desarrollo consensuados entre Gobierno e instituciones del Estado, sector privado y sociedad civil”, advirtió.
Mencionó que los resultados de estudios sobre las políticas de juventud aplicadas en la región andina en Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, muestran el retardo con el que el Estado ha incorporado este tema a su estructura institucional.
Breve diagnóstico. Señaló que los jóvenes teniendo enorme potencial para las nuevas tecnologías y formas organizacionales, sufren tasas mayores de desocupación, teniendo todas las motivaciones para estudiar no logran completar la secundaria por las restricciones del contexto, y tienen cifras de mortalidad desproporcionadas por la violencia. Sus coeficientes de Gini de acceso a ingresos, a la tierra, al crédito, a la educación de calidad, son de los más bajos de la sociedad.
Dijo que existe un creciente consenso acerca de la importancia del “buen gobierno” para el crecimiento económico sustentable y la lucha contra la pobreza y la exclusión. Para ello, mencionó Kuechemann, el BID ha desarrollado los Perfiles de Gobernabilidad (PG) como una herramienta de análisis y diagnóstico del grado de buen gobierno existente en los países. Estos estudios están estructurados en cinco temas principales: Sistema Democrático; Estado de Derecho; Gestión Pública; Descentralización; e Instituciones de Mercado. En este marco se han efectuado los estudios relativos a los casos peruano, colombiano y ecuatoriano. Hay que redescubrir la relación entre el Estado y la democracia; y agregó que el BID ha creado un enfoque desde el cual puede profundizar esa relación.. 
El BID considera imprescindible el fortalecimiento de las instituciones políticas de la democracia, como apoyo a congresos, a procesos de descentralización, reforma de sistemas electorales o de sistemas judiciales, trabajo con partidos políticos, con órganos de fiscalización y control, veedurías ciudadanas, entre otros, en función de la generación de políticas públicas. No ha sido coincidencia el énfasis del BID en el fortalecimiento de los sistemas de justicia. En el caso de los otros organismos de desarrollo, consideró que va más allá de su propio mandato, lo que ha significado una gran oportunidad institucional.

Estamos viviendo un cambio de paradigma de articular Estado y Sector Privado, en nuevas formas de cooperación o asociación público-privada, formando consensos con la Sociedad Civil. Hace 40 años, en los sesentas y setentas, el paradigma del desarrollo era que el desarrollo es la tarea del Estado. En los años ochenta y noventa: la vaca sagrada era la privatización. Si bien es cierto que - sin el sector privado no hay desarrollo, tampoco lo hay sin Estado. Hoy nos encontramos en un equilibrio talvez más estable, en un re-acercamiento al Estado, en un “Post-Washington Consensus” 
Al comentar las vulnerabilidades del Estado en la Región mencionó que éste ha sido grande pero ni fuerte ni autónomo frente a intereses particulares y de grupo. Hace falta “más y mejor Estado así como más y mejor mercado” interno. No ha habido reforma de la administración publica sino reducción del aparato administrativo del Estado. Sigue faltando una administración pública estable y competente, seleccionada por merito y bien incentivado, precisó.
“El Estado no es un enemigo de suma cero del mercado. Cualquier estrategia de envolvimiento del sector privado en las metas del desarrollo debe tener como contrapartida el robustecimiento de las capacidades institucionales del Estado y reformas estructurales en la sociedad que aseguren la igualdad de oportunidades”, concluyó.

www.iadb.org; jorgez@iadb.org
T: 2157800 anexo 1205 9790813.


(*)  Representante del BID en Perú, propone un gran pacto nacional en torno a la juventud.


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