Ken Dermota, autor de "Chile Inédito":
"EL PLURALISMO ES UN RIESGO DE LA DEMOCRACIA, PERO LA HACE MÁS ESTABLE"
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Por: Claudia Lagos Lira, Santiago de Chile (*)
(24 de Marzo del 2004)

 

 

El periodista norteamericano Ken Dermota llegó a Chile el año 2000 sin saber que al final de su beca Knight publicaría un libro en inglés que luego sería traducido al español. 
"Chile Inédito: el periodismo bajo democracia" es el resultado de un año de investigación rigurosa sobre la propiedad de los medios de comunicación, el manejo de la agenda pública por unos pocos y la exclusión de decenas de temas y muchísimos actores sociales del debate y la presencia mediática.
En un encuentro con la prensa con ocasión de la presentación de su libro en Chile, a principios de enero de 2003, el autor destacó que las principales conclusiones de su libro sólo constatan lo que decenas de periodistas le dijeron durante su estadía: que hay concentración en los medios chilenos y que hay un sólo punto de vista que excluye las distintas maneras de enfrentar los problemas.
Esto, para Dermota, es fundamental para la democracia, ya que así la ciudadanía puede protagonizar una discusión social sobre cómo enfrentar los problemas. "Y tal como está la prensa hoy -dice el autor-, el duopolio que es El Mercurio y Copesa, es bastante difícil que la ciudadanía participe en la democracia chilena",
El periodista destacó que éste es un fenómeno que también se registró en países de la órbita soviética una vez que recuperaron la democracia. Durante las dictaduras, "ciertas personas se aprovecharon de ella para posicionarse y luego, con la venida de la democracia, controlar los medios, de manera que encuadran todas las discusiones excluyendo a la ciudadanía". 
Con esto, dice Dermota, la política se convierte en un deporte de espectadores y no de participantes.
¿Información pública?
El reportero se encontró con la investigación, y no al revés. Intentando realizar un catastro sobre los propietarios de los medios, los contactos, cómo se distribuye la publicidad, etc., Dermota se dio de cabeza contra muros infranqueables de información confidencial.
"En 1981 ó 1982, se crearon las sociedades anónimas cerradas que hacen imposible acceder a sus documentos", señala el periodista, quien en su libro relata la odisea que significa conseguir los nombres de los propietarios de un medio de comunicación en Chile.
"Hay que tener el Rol Único Tributario (RUT) de la empresa que a uno le interesa y hay que llevarlo a Dicom (base de datos privada). Ahí por 5 mil pesos (poco más de US$ 7), te imprimen un extracto de la constitución de sociedad, con las fechas de instalación de las sociedades y el notario donde se realizó el trámite. Con esos datos puedes ir al Archivo Judicial, hacer fila y pedir el tomo empastado donde están las declaraciones notariales.
"Así, uno puede enterarse de quiénes son los accionistas de cualquier sociedad, a costo de mil dólares y medio día de trabajo", sostiene Dermota. 
Sin embargo, advierte que casi siempre los accionistas de una compañía son dos o tres compañías, por lo que hay que empezar todo el proceso de nuevo. 
El acceso a la información es, precisamente, uno de los problemas en Chile.
Y así también lo cree Ken Dermota. "Para mí puede ser más importante el acceso a la información que el derecho de informar, porque si uno no tiene derecho a la información no tiene qué informar. La dificultad aquí en Chile, a pesar de la Ley de Probidad, es que no define claramente cuáles son los documentos que los organismos del Estado obligatoriamente tienen que divulgar y lo dejan en manos de la Corte", afirma.
De esta forma, advierte el autor, cualquier periodista o ciudadano que sospeche de algo turbio, tiene que pedir permiso al funcionario de gobierno, quien tiene que hablar con el contratista en cuestión, y éste tiene el derecho a negar el acceso a un contrato o un documento alegando que afecta su negocio. 
"Pero ese es el punto -dice Dermota-. La investigación, la apertura de información debe ser dañina para su negocio".
"Entonces -agrega el periodista-, si un ciudadano o un periodista tiene dinero y años para recurrir a la Corte para que en no sé cuántos años pueda retirar un documento, lo puede obtener, pero ya no sirve".
Los "otros desaparecidos"
Ken Dermota se refiere así a las otras víctimas de la dictadura: los medios de prensa, principalmente revistas y periódicos, que nacieron como oposición a Pinochet y que, con la democracia, poco a poco desaparecieron.
Para algunos, se trató de un pacto de silencio entre las autoridades entrantes y las salientes y que formaba parte de un acuerdo general para no volver la mirada atrás y, en definitiva, no investigar a Pinochet ni su gobierno.
Otros también acusan a los gobiernos de la Concertación, sobre todo al primero, de dejar morir los medios que de permitieron la llegada al poder de la actual coalición de gobierno. Otro grupo se enfoca en la mala gestión y falta de sintonía con los nuevos tiempos.
El autor de "Chile Inédito" esboza algunas causales sobre este fenómeno, pero lo cierto "es que todos desaparecieron", señala.
"La gran parte de la culpa -sostiene el periodista-, la llevan las mismas publicaciones, porque no tenían buen manejo de negocios, eran demasiado dependientes del financiamiento exterior. Unos sí intentaron reinventarse pero nunca les llegó publicidad del sector privado; curiosamente, tampoco del sector público".
Según Dermota, a pesar de que hoy ningún medio sobreviviría con la sola publicidad estatal, lo cierto es que en Chile ningún medio, históricamente, ha podido arrancar sin la ayuda del Estado. "El Mercurio de Valparaíso empezó publicando los movimientos de los barcos en el puerto y los canjes de deuda de El Mercurio y del grupo Copesa terminó siendo muy grande. Con la excepción de The Clinic, todos los demás, en algún momento, han recibido un respaldo del Estado", señala el periodista.
Debate público
Para el autor, la diversidad de opiniones que se evidencia en un mercado mediático plural genera un panorama más desordenado.
"Es un riesgo de la democracia. Uno tiene que leer más para entender las cosas, pero es lo que hace más estable la democracia. Por eso ni el comunismo ni el fascismo duraron, porque es muy inestable cuando el poder está muy concentrado", afirma.
Sin embargo, ese debate público plural no está del todo presente en Chile.
Dermota recalca que dicho debate sirve como válvula de escape y que "si las personas están excluidas del sistema democrático, hay sectores que pueden decir que la única manera de tener publicidad es poniendo explosivos a algo".
En todo caso, Dermota reconoce que en los últimos dos años ha habido algunos cambios y que más medios han ingresado al mercado en Chile, entregando más alternativas a los ciudadanos. Esto, advierte, demuestra que éste es un país más diverso de lo que lo pintan los medios.


(*)
 
Instituto Prensa y Sociedad 


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