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"El Temor a la Libertad de Expresión en Chile" fue el título del exitoso coloquio en el cual participaron 18 panelistas y cerca de 200 representantes de todos los sectores de la sociedad chilena, constituyéndose en un encuentro sin precedentes que duró siete horas en el Hotel Torremayor de Providencia.
El Coloquio fue organizado por el Colegio de Periodistas de Chile, contando con el patrocinio de la Sociedad Alemana para la Cooperación Técnica (GTZ). La coordinación general estuvo a cargo del periodista Walter Kronhe.
Observatorio de Libertad de Expresión
Al participar en este Coloquio, el presidente del Consejo Nacional del Colegio de Periodistas de Chile, Guillermo Torres Gaona, propuso la creación de un Observatorio de la Libertad de Expresión que se ocupe ampliamente de vigilar en el país la vigencia de este derecho fundamental.
"Proponemos, con la solemnidad que le otorga un Coloquio de tan alto nivel como éste, constituir un Observatorio de la Libertad de Expresión como instrumento permanente de análisis y propuestas para contribuir a que Chile sea tierra de ciudadanos informados y libres para expresar sus opiniones, ciudadanos propios de una democracia", expresó Torres.
Agregó que este Observatorio debería ser integrado por un Consejo que cuente con la representación de los más vastos sectores de la sociedad chilena, y reunirse periódicamente para fijar las estrategias y conocer el estado de situación en cuanto a la vigencia de este derecho esencial.
¿Miedo o incomodidad?
Durante el Panel 1, "¿Hay miedo por la libertad de expresión en Chile o sólo es un tema que incomoda a algunos sectores?", intervino la Subsecretaria General de Gobierno, María Eliana Arntz, quien coincidió en que " en Chile hay temor a la libertad de expresión".
Agregó que como gobierno, consideramos que el tema de la libertad de expresión constituye un derecho inalienable y desde que volvió la democracia hemos tenido en conjunto con otros actores un esfuerzo sistemático por tratar de modernizar aquellos amarres que dejó la dictadura en materia legislativa y ahí están los avances en materia de prensa, en materia de eliminación de la censura, etcétera".
En tanto, el Director de "La Tercera", Cristián Bofill, sostuvo que el tema "ha oscurecido una serie de otros debates sobre el periodismo en Chile y ampara mucha mediocridad, mucho llanterío y mucho pretexto para la falta de calidad de algunos medios y de algunas cosas que quedan amparadas en la falta de libertad de expresión".
Consideró que la libertad de expresión en Chile "está bien" y que una vez que se deroguen ciertas leyes "y al final del día el cuadro político y el cuadro legal empiece a reflejar la situación actual del país, vamos a tener una libertad de expresión, no sé si más consolidada que ahora, y ahí vamos a poder debatir más en serio de lo que se acostumbra los graves problemas que tiene el gobierno chileno en términos de pluralismo y de calidad".
Por su parte, la decana de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica de Chile, Eliana Rozas, puso en duda el miedo a la libertad de expresión, señalando que "más bien creo que hay cierto desconcierto sobre los cambios experimentados por la sociedad, sobre lo cual los medios están dando cuenta, y cierto desconcierto sobre los cambios de la propia industria mediática. Creo que en esta materia estamos en una situación muchísimo mejor desde el punto de vista de las regulaciones que hace cinco años".
El presidente de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), Carlos Schaerer, al intervenir como panelista opinó que aún hay espacio para nuevos proyectos en Chile, si se trata de proyectos buenos, bien enfocados y que tengan claro un plan a futuro. "La prueba es clara con proyectos tan distintos como puede ser 'The Clinic' o 'Hacer Familia', la revista que dentro de la Asociación Nacional de la Prensa más crece. Son proyectos enfocados con altos estándares profesionales que han abandonado cualquier cosa como autocomplacencia y lloriqueo y van para adelante".
Pluralismo y estabilidad democrática
El Panel 2 partía de la consulta: ¿La libertad de expresión con déficit de pluralismo afecta a la estabilidad democrática?
Moderado por la periodista Ethel Pliscoff, participó en este panel el Jefe de la División de Cultura del Ministerio de Educación, Claudio Di Girólamo, quien expuso: "El acceso a la cultura se puede ver de dos maneras diferentes: como consumidor o como autor-productor de su propia cultura. Nuestra dependencia cultural llega al mismo momento en que nosotros producimos o consumimos cultura de mayor calidad de la que somos capaces de producir o que producimos menos cultura de la que consumimos y creo que este es el caso de Chile. Creo que estamos viendo muy a fondo lo que nos pasa adentro, eso me parece muy bien, pero dejamos de ver lo que nos pasa hacia fuera".
El profesor de la Universidad de Chile, Hernán Barahona recordó "un lema y una consigna que el Colegio de Periodistas acuñó en la época de la dictadura, que sostenía que sin libertad de expresión no hay democracia y sin democracia no hay libertad de expresión".
Planteó que "todos sabemos que la institucionalidad chilena está erigida sobre la base de la Constitución del año 1980, que es una Constitución que posee rasgos fuertemente antidemocráticos. Pero además nos enfrentamos a la existencia de un modelo económico que yo creo que es uno de los elementos claves al momento de analizar la estructura del sistema mediático".
A su turno, el gerente general de "The Clinic", Pablo Dittborn, se refirió a la pregunta de este panel, expresando: A mi juicio esta interrogante contempla dos situaciones diferentes, una es la falta de libertad de expresión y la otra es la falta de pluralismo dentro de un sistema o de un esquema imperfecto de libertad de expresión, que es a nuestro juicio lo que tenemos hoy día en Chile. Esta claro que la libertad de expresión es una de las condiciones inherentes al sistema democrático. No podríamos hablar de una democracia en serio, sólida y madura sin la libertad de expresión. Aunque resulte obvio decirlo, la libertad de expresión es una hija dilecta de la democracia, por lo tanto la democracia no estaría en peligro sin libertad de expresión, sino que simplemente no habría democracia".
El Gran Secretario General de la Gran Logia de Chile, Juan José Oyarzún, intervino para señalar -entre otros argumentos- que la posible falta de libertad de expresión y pluralismo en el país se ve efectivamente como un peligro para la futura estabilidad política. "No se ve: es un peligro consistente y categórico", declaró el panelista. Agregó que "sin libre expresión y sin aceptación y reconocimiento de otras posiciones no puede existir una sociedad-democracia en que se reconozca las libertades de pensamiento y de conciencia con el respaldo y el ejercicio de la tolerancia y el respecto a los demás".
La libertad de expresión conlleva en forma implícita el respeto al pluralismo y desde la óptica masónica "es un derecho inherente a la naturaleza humana que concede al hombre la facultad de obrar como mejor le parezca, por lo cual es dueño y responsable de sus actos", declaró Oyarzún en el Coloquio.
En tanto, el vicepresidente de ASEXMA, Andrés Vicens, expresó que "la equidad competitiva" en el ámbito de los medios no se está dando en Chile."Uno ve esto en los kioscos y lo ve como consumidor". Ante la interrogante ¿La libertad de expresión con déficit de pluralismo afecta la estabilidad democrática? expresó que "sí, yo comparto esa idea y la comparto firmemente. Annte la pregunta ¿El libre mercado con déficit de competencia afecta la estabilidad del sistema económico-social? dijo: "También si. Es decir, aquí hay un equivalente. En el plano económico, como en todos los planos, yo diría que el tema de la concentración del poder, tanto en la comunicación como en otros términos (en política se denomina dictadura), la concentración económica tiene una denominación que se llama monopolio y ambos -dictadura y monopolio- atentan indudablemente contra la mantención, la subsistencia y la existencia de la libertad, en este caso de la expresión".
Eliminar los obstáculos
En el tercer panel, que buscó responder la pregunta ¿Qué hay que hacer para cambiar la situación y eliminar los obstáculos que tiene la libertad de expresión en Chile?, participaron el ex Ministro Enrique Correa, quien en parte de su intervención sostuvo que "en un poder tan grande como el que comienza a surgir por esta reestructuración entre la prensa y el poder político y el poder institucional, debiéramos volver a plantear el tema de los derechos del periodista al interior del medio que quedaron desfasados en la Ley de Prensa anterior y que no resultaron, aunque estaban en el proyecto original".
En tanto, el Director Ejecutivo de CERC, Carlos Hunneus planteó: "Esta es una sociedad bastante politizada. Y en esta politización los empresarios forman parte de ella. Se explica la politización del empresariado por la estrecha relación que tuvieron con el régimen militar cuyas reformas económicas fueron realizadas en estrecha colaboración con ellos y muchos de los altos funcionarios del Estado se convirtieron, a través de las privatizaciones, en exitosos empresarios, porque hicieron lo que solamente yo creo que en la Unión Soviética y en los países del Este ha ocurrido, es que los vendedores se las arreglaron para comprar sus empresas y pontifican hasta el día de hoy cómo se debe manejar la economía. Yo concuerdo con quienes han planteado aquí que hay demasiado lloriqueo, hay demasiado empleo de explicaciones conspirativas, pueden haberlas, yo no las puedo negar, pero poco se dice sobre las causas internas de los fracasos de los diarios y semanarios. No creo que exista periodismo investigativo en Chile, salvo honrosas excepciones".
El Director de "El Periodista", Francisco Martorell, respondiendo a su colega Cristián Bofill, director de "La Tercera", subrayó que "nosotros no somos llorones, porque no pretendemos en lo absoluto basar nuestra existencia como medio en la publicidad, pretendemos que sean los lectores, la gente que compra la revista la que finalmente termine financiándonos".
En una breve reseña sobre "El Periodista", empresa en la cual posee un elevado porcentaje de acciones, dijo que se trata de un medio al que le va bien, que tiene buenos lectores, que está en todos los kioscos, de Arica a Punta Arenas, con una tirada de 10 mil ejemplares y vende entre 8.000 y 8.500.
En resumen: En Chile hay miedo a la libertad de expresión, pero también está el la conducta del Estado y los avisadores privados, que solamente publicitan en los grandes medios de comunicación, representantes de los intereses de la derecha política y económica, lo que no da posibilidades de desarrollo para otros medios libres y de orientación democrática.
Insólitas afirmaciones de Subsecretaria
El Coloquio representó una excelente oportunidad para confrontar ideas -varias claramente disímiles- y analizar a fondo este espinudo tema. Por lo tanto, ninguna de las posiciones causó gran sorpresa, a pesar de las diferencias de opinión.
Lo insólito corrió por cuenta de la Subsecretaria de Gobierno, quien en respuesta a algunos temas sobre legislación, afirmó que "en el ámbito de la prensa, no tenemos ninguna iniciativa legal pendiente".
Olvida la Subsecretaria que hay ¡demasiados temas! pendientes; entre otros, la derogación de normas sobre difamación y desacato y, muy especialmente, el estatuto del periodista y la exclusividad del ejercicio del periodismo sólo para los profesionales del área.
Otro desdichado aserto de la Subsecretaria fue sostener que "el Estado no puede avisar sino en los diarios grandes, que son los de mayor circulación".
Absolutamente equivocado, porque los diarios "grandes" no son necesariamente los de mayor circulación en regiones y provincias. En Quillota, la suma de la venta de todos los diarios "grandes" durante toda la semana, no supera la circulación de "El Observador" en sus dos ediciones semanales. Y lo mismo sucede con "Impacto" en La Calera, "El Trabajo" en San Felipe, "El Líder" en San Antonio o "La Razón" en La Ligua, para poner sólo algunos ejemplos.
Se trata sólo de otros de los desaciertos de la Subsecretaria, campeona para hablar de más… y equivocadamente.
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